sábado, 27 de febrero de 2016

ANCLA

                                                   
 En la soledad del espejo, ante un público de cerámicas y un par de toallas, presenta su perfil de guiños y morisquetas. -“Soy muchos y diferentes”- piensa. Se afeita. Delicioso aroma, se mezclan la colonia, el café que llega de la cocina, y su audición de tangos preferida puesta por manos amorosas.
Viene del limbo de las sábanas donde una voz cantarina y vital lo despierta cada mañana:
- Aquí te dejo el jugo de naranja. No lo vuelques. Enseguida te preparo el desayuno.
Bajo la ducha se imagina que Celia, la chica que pasea perros, lo espía por el ojo de la cerradura. -“No se atreve a encararme”- supone. La conoció cuando él salía con el auto y ella, desesperada, preguntaba de aquí para allá, por una cachorra que se le había perdido. Le ofreció llevarla y a las pocas cuadras encontraron a su mascota en un mano a mano, reja por medio, con un gran danés. Ella saltó del auto, la llamó Lulú, le susurró mimos,  la  acarició  y  se  volvió  caminando  abrazada al animal.
-“Me agradeció sonriente y se acabó la fiesta”-recuerda frotándose el pelo para secarlo. A veces la ve de lejos en alguna bocacalle cruzando sus perros. Y siempre se la imagina espiándolo.
Camisa, traje y corbata al tono, prolijos sobre una silla, acomodados por las mismas manos amorosas que encendieron la radio, ponen orden a la jornada y toman la iniciativa. Desayuna tostadas que derriten manteca, notebook y últimas noticias.  Cartón trajeado sale para la empresa.
- ¿No te olvidás las llaves, algún papel?- Lo saluda desde la puerta hasta que se pierde de vista. El la mira por el espejito retrovisor. Para en mientes, echa cuentas y se aconseja en voz alta:
-Madre hay una sola, yo que vos no me alejaría demasiado.- Pone segunda, se arrellana en el asiento y silba un tango.

                                                                      

                                                                       mayo 2015 bn 

MONOAMBIENTE


Volví.
Entro y el viento del pasillo balancea la única percha en el placard vacío.
A pocos pasos el baño, la mancha de óxido atrás del inodoro sin tapa.
Lo recuerdo burlón, se reía y canturreaba:- “¿Para qué rechina si no hay letrina con alma blanca, dígame potranca para qué?”- Al ritmo de un aviso que sugería limpiar a fondo para mantener el amor del marido.  Se había encaramado a la tapa floja del inodoro, intentaba cambiar la lamparita. Se cayó. Casi se mata. Me asusté.
Al lado, la cocina, falta de aromas. Un corcho sobre la mesa, la heladera desenchufada y la canilla gotea.
En el piso, junto al zócalo, el colchón. Contra el empapelado que tiene la marca difusa de la foto, se apoya la silla y encima descansa mi valija cerrada.
Por el ventanal ramas desnudas entretejen formas geométricas hacia el cielo gris.  En el balcón plantas caídas, hojas y flores resecas. Un solo brote verde, aún erguido, me mira sediento desde su maceta. Lo arrimo bajo la canilla que gotea, tiembla.
- No tengas miedo – me dice el brote.

                                                                                 julio 2015 bn

                                                                               

jueves, 23 de julio de 2015

¡Quien te ha visto!

-Ché papusa, vení.
-¿Qué sapa flaco?
-Acercáte, no tengás miedo, que estoy solari.
-¿Te largó de sopetón la mina tan mentada?
-Sobame la cintura ¿querés? Haceme ese favor.
-Mirá que cobro cien mangos la franela.
-Te los garpo papusa, el ciático me mata.
-Bajáte los talompas, tiráte en la catrera, y contame si te gusta este amasijo que te doy.
-¡Ay siii...asiiii! Dale parejo, sin aflojar la rienda, hermana.
-Mirá que te viniste abajo. De canfinflero garca a matungo jovato. Si te quedaron las nalgas como dos pasitas de uva. 

                                                         abril 2015 bn

miércoles, 18 de marzo de 2015

TE EVOCO BUENOS AIRES

Chamuyo el nombre 
de tus calles, Buenos Aires,
son recuerdos de veterana,
y la costumbre de andar mareada
por su voz nocturna, Buenos Aires.

Me quedo boquiabierta, junándote, 
los brazos sauce, los ojos río,
y me trepo a las ventanas por balcones
de tu ciudad con edificios.

Eran nuestras tus noches sin luna,
Buenos Aires,
cuando nos crecían las ganas del amor empecinado
entre ladrillos y cemento
y en el remolino de las hojas secas de los parques.

Se me aprieta la piel,
y es sólo, solamente una brisa,
con la presión 
                     exacta
                              de su mano
y tus sombras
                     las de entonces
                                            Buenos Aires. 

                                            Marzo 2015  Bs. As. 

SUDADERA

Hace tiempo, la musculosa blanca,
se rajó del trocen de Buenos Aires.
La musculosa aquella,
que mientras vos acamalabas bolsas en el Abasto,
te aspiraba el sudor y tu fragancia
como si fueran gotas de rocío en un jazmín...
¡Y toda blanca
se empapaba hecha un enchastre
la musculosa!

Se fue tras de las minas
a botonear tetas por la lleca,
¡linda y campante,
con el ombligo al aire,
se pasean de musculosa blanca los pimpollos!
-¡Boludo, che chabón!
No te junaste en el semáforo
ese trasero rítmico y en mini,
¡ese, el de la musculosa blanca!

Parpadeo con rimel indelebele
abaraja de volada tus fachadas,
y un disco rayado se queja en las esquinas
de tu loco despelote, Buenos Aires.
Dado vuelta, en el cordón de la vereda,
de musculosa blanca todavía,
un flaco se juega las gambas
a la rantifusa cordura de algún colectivero.

                                                      Marzo 2015 Bs. As.


ME MORIRÉ DE MADRUGADA EN BUENOS AIRES

Vendrá la parca, digo, si viene,
será pura cadencia, la parca y su guadaña,
pasito, meneo, guiños y caricias,
mañera se vendrá la parca,
digo, si es que viene.
Pero de fija, me abrazará muy fuerte,
y de ecuyere sobre las ancas, al trote corto,
me llevará la parca ¡vaya a saber adónde!
Iré con el mate, ese lleno de ilusiones,
colgada de una estrella
por los mil rriobas porteños,
soñando con zaguanes como túneles
que no se acaban nunca...
Y antes que la luz de la mañana
encienda tus cornizas, Buenos Aires,
me dormiré en sus brazos,
los de la parca, digo.
Sonará mi último tango, Buenos Aires,
y me servirá de almohada
el adoquín
                aquel
                        plateado por la luna. 

                                                         Marzo 2015 Bs.As
            

SANATA GARUFA

Los domingos, Buenos Aires,
te parecés a una bolita de vidrio
que rueda, grogui, las veredas.

Los pibes,
desde el hueco del índice,
te sueltan
con un suave empujoncito de la uña,
y se te emparda tu carcajada ronca:
¡pelito pa'la vieja!
carcajada
resaca de un vino compartido
compartido
con aquella mascarita
que se tomó el olivo...

De carambola en carambola
divagás por los domingos, Buenos Aires,
y quien sabe
si no te levantás algún programa
en la cola de un cine por Corrientes.

                                                       Marzo 2015 Bs.As.