miércoles, 20 de noviembre de 2013

ALBOROTO EN LA MALETA

                
En la séptima década elegir es un plomazo. Viene todo revuelto, objeto, escena, anécdota o lugar. Sale de la valija algún fantasma y espanta la noche.  Don Juan toma mate con Malena y un rockero musicaliza. Son personajes traviesos, de máscara y disfraz, cruzan épocas sin reloj, desenvueltos, atrevidos.
Hacedores de historias anduvimos las plazas y las ferias con la bolsa de las marionetas al hombro.  Ahora descansaba.
-¡Arriba! ¡Te convocan! ¡Qué nos vamos!- me gritan los muñecos y el taller amanece más alegre.
Camino con un grupo de jóvenes actores. Me dan, para llevar, el bulto más liviano, por respeto a mis hombros baqueteados.


                                            Ecunhi Abril 2013

EL LENGUAJE Y LA MIRADA

             

Olor a campo y a carnavales. Bajábamos bailando desde el monte, éramos cabras sueltas junto al abismo, tuve terror a crecer.
Al cabo de otros veinte años vuelvo en el ómnibus destartalado de siempre. Dos ojos negros me miran desde el pasado en equilibrio entre la bestia y los dioses. No cierra barreras la distancia, ensancha murmullos, mensajea sin conjugar a como caiga. Instala formas y presencias diferentes. Me protegen del desamor los dos ojos negros, captan lo oculto, tientan. Con voz ronca y texto de fácil borrar y subvertir, narran el paisaje íntimo sin metas, autorretrato del artista. El solazo da sobre la ventanilla y los asientos desvencijados odian los críos inquietos. El amarroteo del aire ensueña. Esos ojos negros hechiceros toleran despedidas, suavizan golpes.
¿Crecí? No sé ¿Le falta aterrizaje a la fantasía? De golpe frenada, carretea el ómnibus destartalado, llega a mi pueblo y confronta con el mundo.


                                              Ecunhi  Enero 2013

viernes, 21 de junio de 2013

LA DEMORA

                                

Brincan ágiles por laderas escarpadas, son cabras como aquellas de los cerros del terruño y el viejo, sentado en posición de loto en la pagoda japonesa, las mira y ve su propia vida sucederse de tropezón a salto mortal.
En la escuela del pueblo, la maestra, le había dado un planisferio, él se sintió habitante del mundo y guardó esa hoja como un pasaporte a las altas cumbres.
Después anduvo internándose por regiones y culturas diferentes, lo llevaron trabajo, amores, ganas de vagabundear. Recorría países arracimados en continentes. Cada tanto, en las estribaciones que el mapa amarronaba para indicar alturas, las cabras y él se descubrían antiguos conocidos y se deslizaban en polvaredas de tierra aquerenciada.
Ahora, en ese paisaje japonés, llegan lento a la cima en busca de paz y de alimento. El viejo, ya en su término, se despide de la vida como si se desprendiera. Las curvas del terreno y la vegetación lo envuelven, oye el silencio y al levantar la vista, en la copa de los árboles, unos ojos escondidos le ruegan que no se muera aún.  Son antiguos moradores de su planisferio, de la primer ciudad que conoció al principio de sus viajes.
Las cabras bajan al rastreo de pasto más tierno, él las sigue, al encuentro de los ojos que lo nombran.

                                                           Ecunhi Mayo 2013

EL REVES DE LA BARAJA

                

Es primavera en la comarca. Pasea la reina con su hijo pequeño, roza la mirada de un joven plebeyo. Bajo los arcos del palacio el guardián con galgos los observa. Vislumbra la sangre encabritarse floja de títulos y castas. Considera la paga y el crédito que se otorga al delator de algún desliz y ocupa su pensamiento el deseo de un puesto mejor remunerado. Mantiene a raya sus fieras.

Atraviesa el jardín, ávido, el guardián, acecha descuidos entre retozos y al hijo pequeño de la reina jugando cerca. Persigue, sin hacer crujir las asperezas del terreno.  Atisba desde el río y en un recodo encierra a los amantes, antes que la nieve de la pasión los aleje.  Despliega sus galgos para el asalto, les da la voz de alerta en un susurro.

El joven plebeyo esconde a su mujer detrás de un árbol, reluce el torso al aire, crece. El guardián ordena atacar, el joven silba largo y hondo. Las bestias dilatan el asalto, un estiletazo sonoro las penetra y reconocen el aliento. Viran y encaran al guardián, lo despedazan, jadeantes, satisfechas. 
El plebeyo alimenta a los perros del palacio, el viejo los hambreaba para la caza. 

                                              
                                        Ecunhi Mayo 2013

viernes, 26 de abril de 2013

NIÑO DE REFORMATORIO

inflado de batallas
te vigila un enanito musculoso
te mata la máquina gendarme
no serás estrella de cine
no tendrás convicciones
ni filosofía romántica,
un trovador feudal civilizatorio
robó tu historia
                   tus costumbres
                                  tu biografía

Ecunhi abril 2013

miércoles, 3 de abril de 2013


Viaje al despertar
cosas nubladas
desvian sensaciones
zurcen atajos
la gota escurre
luz y malvón
otro día no estás
     
         Buenos Aires 2/3/2013

lunes, 18 de marzo de 2013

SUENA SU VOZ

El último día de vacaciones lo vi en la playa sentado entre los médanos. De a ratos entonaba a desgano, en un lamento largo, las coplas de su tierra. Me acerqué. Se levantó y anduvo hacia el mar repitiendo la cadencia. Lo seguí. Pesaban los pies en la arena, dejaban huellas hondas. En la orilla se dió vuelta y nos miramos. Entró al agua, avanzó en la zozobra de las olas.
Una nube tapó el sol, el mar golpea, escucho la tonada.

                                                   Ecunhi Febrero 2013