jueves, 17 de enero de 2013

RUIDOS DE UNA NOCHE DE VERANO

Por el entrechocar de botellazos
y ante la verdad de un mal sueño,
a las dos de la mañana,
María Recatada se resguarda en la terraza,
a la luz de un televisor
que algún vecino olvidó encendido, lee:
decirte sin excusas
la luna está tan cerca
y navega distraída
como si estuviéramos en Venecia,
se enfría tu comida preferida,
escapamos de la ley,
los conos de luz,
grillos, chicharras y petardos
contaminan la acústica.

Corta se arropa la noche, atropellada,
acolcha murmullos, aceite que se refrita, tacones,
miden y controlan los inspectores,
echan la bronca astrónomos domésticos
disfrutan el cielo en horario de estrellas
y alzan las cejas al escuchar un nuevo ruido,
el agua gotea en la canilla de la cocina.

Se interpone la pesadilla al sueño
llena de miedo la vida,
arranca un motor, contacto sin filtro,
de pocos recursos la vestimenta ahoga,
disuelve y sanciona la magia,
papeles y nombres falsos,
románticos, dormitan apacibles en la barca
a la orilla del río
sorpresa de lombrices.

Luces en la carretera dibujan el alma de la noche,
Benito el loco pasa montado en su asno, ruega,
no resiste su locura el sonar de las campanas de la iglesia
y el misterio de andar con huellas aplastadas
de cuerpos sin latido,
con caca de perro que se esquiva
o se lleva en la suela del zapato.

El no contesta el teléfono
tampoco ella lo contesta.
Fantasmas de zancudos se pudren al calor
en balcones, plazas y desiertos.

María Recatada pulsa el cuerpo
de Benito el loco y el asno,
la quijada y su mirada muerta.
Las bolitas ruedan en el techo
le decían ruido de las cañerías,
en el piso de madera
la mano negra y las cerezas crecen.

Horror al grito de los otros,
tragos, ingredientes y eventos con adecuado sonido de fondo,
distancian del mundo.
Encontraron el cadáver del muerto,
lo telecomunicaron por la radio del auto
y brindan a hurtadillas un loco menos.

Arde un rayo, el trueno transcurre
todo el camino que corre María Recatada a su casa,
cierra la puerta, no respira tranquila,
la ventana entornada, la cortina, la brisa,
fuente de toda maldad.

Mientras se bañaba intentaron entrar
vió moverse el picaporte y el chirrido.

Con miedo sale de la ducha, se resguarda  en la terraza,
ya suena la noche desarticulada,
caen al entendimiento las cosas cuando amanece,
el cráneo del asno,
la calavera de Benito el loco,
y el cuerpo de María Recatada
al trasluz en la terraza,
ahorcados, dicen, por mano propia.

                                          Buenos Aires, enero 2013

sábado, 17 de noviembre de 2012

A REMAR

En el sótano quedó arrumbada una foto sepia del camiento.  La novia hace un guiño y el novio se ajusta los bigotes. Cae el traje de cola, se agitan las enaguas, el frac cuelga del marco. Caminan del brazo hacia el muelle del lago donde se conocieron. Ella y él de calzón y calzoncillo, en medias con portaligas suben al bote.
                                           Ecunhi Noviembre 2012
Temprano a la mañana

medio dormido
con la capucha del buzo
te tapás la cabeza
y un hilo te arrastra,
la planta de tu pie dice
cordón de la vereda
piedra plana
yuyos en el borde
agua en los zapatos,
el cemento se anega
sumerge visiones
lugares de otro mapa,
contra el viento
sobre la arena
sos río con sauces
ola, árbol en tierra
chispa de fuego
y la brasa, caminás
entre la gente.

                                                
                                         Ecunhi Septiembre 2012

lunes, 17 de septiembre de 2012

Me Pregunto

Oigo, ois
oimos
veo, ves
vemos
despierto, despertás
despertamos
siento, sentís
sentimos
pienso, pensás
pensamos
camino, caminás
caminamos.
Oigo
veo
despierto
siento
pienso
camino
¿Dónde estás?

                            Septiembre 2012

sábado, 8 de septiembre de 2012

EL REFLEJO

                        Un túnel de arbustos envuelve el camino, la huella de pisadas tambalea y avanza serena una figura. Se desdibuja al contonearse en un tropiezo, retrocede y se afianza, crece segura. Habla sin palabras, guía sus músculos flexibles, tendones fuertes, hombros caídos, torso hacia delante.  Percibe una amenaza, se tensa y amaga un movimiento circular. Se alza sobre la punta de un pié, extiende, gira y contrae la pierna suspendida. Impulsa una patada en el aire y rechaza el peligro. Barre con la mirada, se posa en tierra, escucha la calma y sigue su compás por el sendero. 
En un claro del follaje se filtra luz y proyecta su sombra la figura, se agita.  Empuja los talones contra el piso, afloja el codo, el brazo supera la cabeza y la circula. Su propia sombra la perturba hasta el espanto. Alarga el brazo y con el borde de la mano la golpea en la garganta, caen la sombra, el espanto y la figura.

                                Ecunhi    Agosto 2012






A LA GORRA

Después del velorio y del entierro del compañero, salió a la calle. Hay sol, viento, llovizna, gente. Le cuesta entender que todo sigue igual.
-A veces ni la muerte es muerte.
-Tanta luz estalla dentro de mis ojos y veo negro.
Caminan y en la parada del colectivo se recuesta contra la columna del alumbrado, la recorre con los hombros y gira alrededor.
-No importa cómo se mueve el cuerpo, sino qué lo mueve.
Viene el colectivo, sube y ofrece su arte a los pasajeros. En la primer frenada tambalea y se enoja. Emboca trompadas al aire. Imita una pelea callejera y salta de costado sin dejar de golpear. Es ambos contendientes a la vez, uno malhumorado y otro sobrador. Brinca de la puerta a la máquina cambiando de personaje, pero en un bache pierde equilibrio y cae.
-Seguí adelante con lo que se presente, rápido.
En el piso se enfurece contra el transporte público, arma berrinche porque no puede trabajar, se sienta en el escalón y patalea. Las patadas le desatan los cordones de las zapatillas, se las saca, las revisa, las huele y se las pone. Las mira con asombro y le parecen divertidas, estira y contrae las piernas, los pies, le gusta el moño grande y colorido que anudó y cambia de humor porque algo le salió bien.
-La intención es lo que cuenta.
Se levanta alegre, se arregla la ropa, el cabello con un peine que encuentra en el bolsillo, suspira como en éxtasis mirando las zapatillas desde arriba, se balancea punta-talón, punta-talón y sonríe al chofer por el espejo. Se corre hacia el fondo mientras acaricia algunas cabezas sin tocarlas y agradece la atención. Se acomoda entre un gordo y un chico meneando la cola para hacerse lugar.
-Soy joven y viejo, mujer y hombre.
-Sos muchos.
Baja en la Estación del Tren. Lee los titulares en los quioscos, la pizarra, camina entre la gente. Se queda mirando la bóveda de hierro y la señala con la mano. Los pasajeros siguen su gesto con la vista. Cuando atrapó la atención salta del andén, se larga a bailar por las vías y se va.
-Llevo a los muertos conmigo.
-Los muertos soñamos con los vivos y mandamos postales.
Se alejan, acróbatas, sobre los durmientes.
                                               
                                              Ecunhi Agosto 2012








jueves, 9 de agosto de 2012



Como un gorrión

que pisa y salta
sobre pasto húmedo
intuyo
el fuego quema
todo parece natural
vuelve septiembre
y no estás

                                     Ecunhi Julio 2012